viernes, 13 de marzo de 2009

comentarios

Queridos amigos, lo primero que quiero es agradeceros vuestra intervención, porque sin la participación de los lectores, esto no sirve para nada.

En segundo lugar, puntualizaré que el comentario de Germán me encanta. Efectivamente retrasos hay en todas las compañías. Unas veces por culpa de unos, otras por culpa de otros y casi siempre por culpa de Iberia, que en otros aspectos son una compañía de bandera, todo hay que decirlo. Pero también es cierto que a veces, es por culpa del pasajero que llega tarde y retrasa a todos los demás... Nunca se sabe.

Luego, eso de que en ninguna compañía te tratan mal.. es una opinión. Todo depende del nivel de servicio que tú busques o el número de veces que vueles a la semana. Lo de Ryanair es una cosa a parte, ahí te doy toda la razón. Pero también tengo que reconocer que no siempre me tratan mal en los vuelos, parece que son todos un circo de animales malvados y es no es cierto; y el avión es mi forma de desplazamiento preferida, con muchas diferencia. Por ejemplo puedo decir que la gente de Air Europa se lleva la palma en todos los aspectos positivos. Porque como dice otro de vuestros comentarios, "son personas". Evidentemente contamos con ello. A veces demuestran algo más que eso y yo soy la primera que he arrimado el hombro en un avión cuando ha hecho falta. Aún así hay cosas que no se pueden pasar por alto.

Me voy a permitir llamaros Anónimo 1 y Anónimo 2 para poder contestar vuestras réplicas. Así que para el Anónimo 1, sé perfectamente que el repostar con pasaje a bordo está dentro de la legalidad. Cierto y me disculpo porque, para no alargar demasiado la entrada, he escrito una parte obviando el resto y eso no está bien. Personalmente me ha pasado más de una vez, el caso de entrar al avión, estar de pie, esperando llegar a mi asiento, con las puertas cerradas, después de haber subido por una escalerita, con algún pasajero apagando el móvil todavía y que te anuncien que no te pongas el cinturón porque van a repostar. Y por supuesto de los bomberos ni rastro... eso incumple varios puntos de la normativa según creo, ya que además sólo puede hacerse en situaciones de emergencia. Y no una sino una, sino varias veces. A mí me parecía normal hasta que investigué sobre ello (Ley de Seguridad Aérea y Procedimientos de Emergencia y Seguridad o S.E.P.). Ahora creo que es bastante peligroso, pero que debe ser algo común y controlado, porque nunca hemos tenido mayor problema. También eso es cierto.

Por último, agradecer al Anónimo 2 su participación. No soy un ogro de Mordor, créeme. No voy buscando guerra en los aviones. Hay muchas compañías que me encantan, con las que nunca he tenido ningún problema. Iberia, es mi favorita y tengo grandes y buenas relaciones con ellos, por eso me enerva que lo hagan mal. Por eso espero lo mejor de ellos. Si un vuelo va tarde, desde luego sé que no es culpa de los sobrecargos, pero sí espero que me traten con todo el amor del mundo, porque igual que en una cafetería o en un hotel, si yo he pagado por un servicio o producto concreto, a una hora concreta, quizá no me valga que me den ese servicio, tres días después. Profesionales conozco muchos, como me imagino que tú eres, por tu forma de expresar tu desacuerdo, pero pseudoprofesionales, como tú dices, también conozco quizá más y precisamente, tú deberías estar conmigo en que esa gente es la que tiene que mejorar mucho para estar al mismo nivel o cambiar de profesión. Sin más.

Por otra parte, me habéis alegrado la semana. Creía que nadie se iba a animar a escribirme. Muchas gracias a todos por participar y, si os parece, abrimos debate y escribimos todos, nuestras experiencias para enriquecernos mutuamente.

No quiero volar con Spanair

Estoy tremendamente harta de escuchar esta frase. Mucha gente me escribe pidiéndome orientación y consejos para elaborar sus viajes de forma particular, es decir, saltándose el paso de la agencia de viajes, para que les salga más barato... creo. Y desde el verano pasado siempre me salen con la misma tontería: con Spanair no queremos volar. Que nos da miedo.

Bueno, yo puedo entender que la paranoia colectiva actúe durante unos meses y la gente se sienta susceptible un tiempo... pero un tiempo, señores. No para siempre. Me gustaría puntualizar ciertas cosas, con la única intención de tranquilizar a los viajeros.

Para empezar, la seguridad en el caso de los viajes, es casi más cosa de la suerte. Porque uno se sube alegremente a un autobús de hace 10 años, que no tiene ni cinturones de seguridad, y se hace 600 kilómetros, sin pensarlo. O conducimos con coches que son mayores que nosotros... pero que como han pasado la ITV (en el mejor de los casos) parece que son más seguros que el avión. Mejor aún, a veces viajamos al extranjero, al cuarto mundo y allí cogemos transportes que no están ni catalogados, para atravesar itinerarios indescriptibles, en plan explorador temerario y valiente... y volvemos encantados de nuestra proeza, corriendo a contárselo a los amigos. Eso no es valor, es inconsciencia y decir que Spanair es menos segura que otra compañía cualquiera, es ignorancia.

Personalmente, no soy muy partidaria de volar con Spanair, por el trato que dan los sobrecargos, y los antes conocidos como azafatos, al personal, pero si tengo que elegir entre ellos e Iberia, por ejemplo, ni lo pienso. El trato será igual de nefasto y además tendré retraso... si viajo con British, me perderán las maletas... si es Vueling tendremos retraso, no podré llevar maleta porque me cobrarán un suplemento, me tratarán igual de mal e "incumplirán" alguna normativa de seguridad, como repostar con el avión lleno de pasajeros... chorradas sin fundamento. En fin, si nos tenemos que poner estupendos no volamos. Deberíamos consultar los datos de la A.E.A. y según sus estadísticas elegir la mejor compañía, aunque seguramente esa no vuele a donde nosotros queremos ir. La única opción es comprar el billete en función del precio y el horario. Nada más.

Creo que es mucho más inseguro ir andando por la calle, que volando en un avión y puedo aseguraros, que si los aviones que tenemos no estuviesen en estupendas condiciones de uso, no se les permitiría volar. Pero es como comparar un Peugeot 405 con un 407. Está claro que el último mola más porque es más moderno y está mejor preparado, pero andar: andan los dos. Y en 1987 el 405 era el que molaba más. Eso no quiere decir que no sean seguros, si los tienes bien cuidados los dos. De hecho, los aviones de las compañías que no son seguras, no tienen permiso para volar en Europa y tenéis la lista en la página principal del portal. Son compañías con nombre de imitación taiwanesa. Así que no hay más discusión: buscad el mejor precio, el mejor horario, el mejor destino y a viajar.

martes, 3 de marzo de 2009

Cambios de nombre

¿Quién no ha jugado alguna vez al Trivial? Preguntas y respuestas al estilo examen oral... Se me ocurre que lo más importante para jugar es conocer el año de creación del mismo, porque hay varias ediciones y las preguntas varían en función de la fecha. Las actuales son muy fáciles porque están basadas en temarios de la ESO, mientras que la edición de 1980 es tremenda.

Lo genial del juego es el quesito azul: geografía. Es decir, preguntas relativas a los países, ciudades, montañas, ríos... El caso es que las preguntas sobre países, deberían incluir además, una fecha concreta, porque te sientes profundamente ignorante, y además lo pareces.

¿Cuál es la capital de Myanmar? Y tú empiezas a pensar... vaya "¿y Myanmar dónde está?" Ni me suena... Y claro, cuando te dicen que la capital es Naypyidaw (que tampoco sabes bien cómo se pronuncia) te quedas igual... entonces vas a preguntarle al señor Google y te dice que Myanmar es Birmania. Que se puede llamar de las dos formas. Como Munich, que se puede llamar Munick, Munij, Miunick... lo que te lleva a pensar que a lo mejor la gente no ve la h y por eso no dicen Munich, porque cuando dicen Zurij, puedes creer que intentan pronunciarlo (mal, pero lo intentan) en alemán, pero como Munich en alemán es München... no te lo explicas. Así que lo de Myanmar debe ser igual.

Supongamos que la pregunta va sobre Yugoslavia, ¿preparados? En 1918 se llamaba Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, en 1929, Reino de Yugoslavia, en 1940 nada, porque lo desmembraron los aliados, en el 45, República Democrática Federal de Yugoslavia. En este punto estaba compuesto por seis repúblicas, así que un año después cambió el nombre por República Federal Popular de Yugoslavia, en 1963, fue República Federal Socialista de Yugoslavia. En el 92 se quedaron sólo Montenegro y Serbia, así que pasaron a llamarse Federación de Serbia y Montenegro, que era más propio; y en 2006, se debía estar fraguando otro cambio de nombre y Montenegro se independizó. Así que imagínate el cacao que hay para decidir los gentilicios, en función del día en que cada uno nació.

En todo este maremagnum de nombres, Macedonia por ejemplo, sigue buscando nombre oficial, porque se pusieron República de Macedonia, pero el nombre ya debía estar registrado por los griegos, para una de sus provincias del norte. Por una parte... si tuviéramos en cuenta todas las ciudades que se llaman o se han llamado: Alejandría, Madrid, Granada, Mérida... no sé, sería para estar discutiendo toda la vida. Pero por otra, deben pensar que, con los antecedentes tan ocurrentes para eso de los cambios de nombre, ¿qué les cuesta a los macedonios inventarse otro nombre y dejar de discutir?

Pero no son los únicos, el caso de Sri Lanka de hecho, es el mejor. Se ha llamado: Lanka, Lankadweepa, Simoundou, Taprobane, Serendib, Heladiva, Selan, de donde viene Ceilán, el último nombre antes de Sri Lanka y ahora, popularmente se la conoce, como la isla de los mil nombres... para no equivocarse será. De todas formas, llegados a este punto, el quesito azul ya lo has perdido y sigues sintiéndote profundamente tonto.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Transporte público español

A día de hoy, desplazarse es una obligación diaria. Da igual si es para ir a trabajar, para hacer la compra, para llevar a los niños al colegio o para irse a tomar unas copas con los amigos. Bueno no, eso ya es pecado, porque con las multas a la orden del día, las copas te las tomas en casa, hablando con los amigos que se han conectado a tu Wii, mientras jugáis a matar malos. Pero el resto de las cosas requieren indefectiblemente un desplazamiento, porque si tienes el trabajo cerca, el colegio está lejos y si el hospital te cae al lado, lo demás está a tomar viento... así que sí o sí, hay que coger el coche. Y al final hay tal cantidad de coches en circulación a la misma hora que se hacen unos atascos universales.

En esto de los atascos podemos aplaudir a las empresas de obras públicas, por contratar becarios a los que echar toda la culpa cuando el proyecto es un desastre, pero todo el mundo ha cobrado una pasta... menos el becario, que era el que trabajaba. En fin, soluciones para los atascos y los desplazamientos: el fabuloso mundo del transporte público.

Yo, para estas cosas, suelo hacer dos listas, como en las composiciones de inglés de selectividad, ¿recordáis?: ventajas y desventajas.

El transporte público no es que no contamine, pero sí contamina menos, quizá el tren, que es eléctrico y aunque haya sembrado el país de vías de acero y cables por todas partes, contamina poco. Además, se puede conocer gente, no sólo en el trayecto, sino mientras se espera a que el medio en cuestión aparezca por el horizonte y, sobre todo, en los apasionantes días en que todos coincidimos en los andenes, marquesinas, dársenas y salas de espera en general porque nuestro amado transporte público está de HUELGA. De hecho, creo que es el único sector que podría hacer huelga a la japonesa y, por una vez, ofrecer un servicio medio decente.

En esto de las huelgas la medalla de oro la tiene Iberia, luego el resto de compañías aéreas, seguidos de cerca, por el tren y cualquier día se nos apuntan los autobuses y el metro. Y ya nos cruzamos de brazos, dentro de casa y que la crisis se nos coma a todos: total...

Como decía, en las salas de espera se conoce gente muy interesante, sobre todo extranjeros que no se pueden creer lo que están viviendo... y con esto terminamos la lista de ventajas.

La otra lista… no sé si hacerla yo o que cada uno sugiera lo que se le ha ocurrido. Partamos de la base de que público quiere decir gratuito, de hecho en Sudamérica lo llaman "colectivo" porque no es un vehículo particular y hay que pagar por utilizarlo, pero imaginemos que llega a Madrid una pareja de chinos. Él alquila un coche en la puerta del aeropuerto y deciden encontrarse en Chipiona, Cádiz, al día siguiente. Él sale del aeropuerto, tarda un par de horas intentando esquivar la M-12 a la que todos odiamos y acaba pagando el peaje, por salud. Sigue por la M-50 y se encamina tardando en llegar unas 8 horas, yendo a una media de 80km/h (por consejo de un amigo suyo alemán que estuvo aquí hace poco) y después de parar en Despeñaperros para hacer fotos, en Bailén para comer algo y en Córdoba para tomar un café, llega a Chipiona.

Ella... coge el metro y se dirige a preguntar qué recorrido es mejor para ir a Cádiz: el billete más barato de tren cuesta 67,30 euros y tarda cinco horas; mientras que el autobús, cuesta 23,70 euros y tarda 8 horas. A pesar del precio, coge el Altaria de las 16:20h. y se sienta 5 horitas a ver el paisaje. En Cádiz, tiene suerte y la estación de autobuses está frente a la del tren, así que coge otro autobús una hora y media más, que le cuesta casi 4 euros y al final llega a Chipiona, al otro lado del pueblo, donde su marido la espera en la habitación del hotel. Así que pide un taxi para llegar hasta el hotel. Otros 15 minutos y otros 5 euros.

Al final, si ambos salieron a las 10 de la mañana, él, que no ha utilizado para nada el transporte público, ha viajado a sus anchas, haciendo lo que ha querido y parando cuando ha querido y ha pagado por ello 20 euros de alquiler del coche y 50 de gasolina. Y ha tardado 8 horas. A las 18:00 estaba en su hotel deshaciendo la maleta.

Ella, tuvo que esperar hasta las 16:20 para coger el tren, que tardó 5 horas, llegó a las 21:30 y esperó para coger un autobús de línea regular que cuesta 3,91euros y que tarda una hora y media más, pero… ¡sorpresa! El último sale a las 20:30, así que tuvo que esperar hasta las 7:15 del día siguiente que, más una hora y media y los 15 minutos del taxi, son las 9 de la mañana. Y se ha gastado, sólo en transporte: 80euros.

Vamos, que no sólo ha perdido el tiempo, sino que le ha salido mucho más caro. Y esto a nivel turístico, no vamos a pensar en esos pequeños pueblecitos de interior, menos interesantes para el mundo en general, cuya conexión con el mundo depende de una línea de autobuses que cobra lo que quiere y que tiene horarios de risa o de esos otros lugares que dependen del tren, sus escasos horarios y sus famosas huelgas.
Yo, desde luego, estoy harta del timo del transporte público y todas esas historias que nos meten en la cabeza para que piquemos y paguemos más.

jueves, 12 de febrero de 2009

Una historia real

Desde que el coche llegara a España en 1950 pareció que el Gobierno apoyaba este medio de transporte tan cómodo y seguro. En 1980, nuestro país se había convertido en uno de los principales productores mundiales de vehículos de turismo, con coches baratísimos.

El Gobierno se tomó tan en serio eso de apoyar la industria automovilística que, en 1998, se llegaron a producir 2.826.042 vehículos, un récord absoluto para el país. Y como todo esfuerzo tiene su recompensa, pues el Estado se llevó 490.020 millones de pesetas, es decir, 2.950 millones de euros de impuestos.

Entonces, si la cosa iba tan bien y les reportaba tanto dinerito, ¿a qué viene esta campaña contra el coche que hay en España? 2008 se cerró con una bajada en las ventas y matriculaciones de automóviles, del 28,1%, respecto al año anterior. Esto es mucho. ¿Querrá eso decir que los ingresos fiscales también van a descender? No. Y no rotundo además, porque quizá no se embolsen miles de millones de euros en concepto de impuestos directos por la compra de vehículos, pero lo harán en concepto de multas y, sobre todo, el gran enemigo dormido: el parking.

De un tiempo a esta parte, parece que el Gobierno con sus amigos de Tráfico de la mano, han emprendido una campaña contra el uso del coche que da miedo. Al principio creí que lo hacían para fomentar el transporte público, pero está claro, que con el precio al que lo han puesto, no era para eso. Las multas están a la orden del día y tú, cada vez que vislumbras un coche de policía, ya temes la multa, aunque vayas andando. Ya no dan seguridad ninguna, sino todo lo contrario. Y los conceptos de las multas son arbitrarios, porque la gente que conduce a 12 por hora, en una autopista de 9 carriles, va tan contenta. Que los radares sólo te "cazan" si vas rápido. O cuando no llevas el cinturón puesto. Porque ¿a quién hago yo daño cuando no llevo el cinturón? ¿A mi madre que llorará en casa si se entera de que estoy poniendo mi vida en peligro? Las multas deberían ser para aquellos que ponen en peligro la seguridad de los demás, ¿o es que ahora van a multar también a los que hacemos puenting?

Y lo peor es aparcar. Claro que no hace falta ya que el Gobierno apoye el sector del automóvil, si sólo en 2003 ya recaudaron 18 millones de euros, con la tontería del parquímetro. Y si no puedes aparcar en la puerta de tu casa, pues al garaje público... que estos también deben pagar un buen dinerito al Estado por la inyección de euros que les están regalando.

Imagínate que eres un estudiante alemán, que ha decidido venir a España con su cochecito desde Munich. Y el muchacho entra por Cataluña, porque quiere conocer Barcelona. Allí paga unos 30 euros de peajes cada 50 kilómetros más o menos, porque se siente incapaz de abandonar la autopista. Él habla alemán y el español que aprendió en el colegio... Luego, cuando por fin llegue a la ciudad, intentará aparcar y se pegará un tiro, porque allí hay calles por las que no caben ni los coches. No lo conseguirá y acabará dejando el coche en el parking de algún cementerio cercano. Pero lo mejor vendrá cuando se entere de que le han puesto una multa por conducir a 85 k/h por una autopista barcelonesa, claro que él nunca se enterará de que esa era "para no contaminar". Ellos que no tienen límite de velocidad en sus autopistas.
Y si aún le queda dinero tras el atraco en Cataluña, el chico, que es un valiente, continuará camino hasta Madrid. Por el camino, decide salir de la autopista, porque ahora sí entiende lo que pone, y parar en algún sitio intermedio como Zaragoza para ver las ruinas de la Expo 2008. Allí aparca el coche en zona azul y se va comer. Los parquímetros de Zaragoza son famosos porque funcionan como les da la gana, con lo que el importe no coincide con el tiempo y cuando el chico vuelve: multa. Así que anula la multa, pagando los 3 euros de soborno al parquímetro de las narices. Y entonces recuerda que en Roma, con toda su mala fama, con 4 euros tenías parking para todo el día.

El chico, ya cabreado, intenta salir de allí y coger de nuevo la autopista. Va rápido. Lo menos a 75k/h en una zona de 60k/h. Y allí, en un cambio de rasante, apostaditos y escondidos como lo hacen los ladrones, los del radar móvil. Le paran, le piden los papeles... como no se entienden... se organiza. El chico es alemán, trata de mantener la paciencia y habla en inglés. Los policías ni papa, claro. Lo intenta en español macarrónico. Los policías se vuelven a explicar. Al final concluyen que: si no paga la multa en el acto, el vehículo se le retiene, porque como es extranjero... ya se sabe. No vaya a ser que no cobren.

El chico vuelve a pagar. Ya está muy decepcionado de sus vacaciones, pero continúa a Madrid, que es una ciudad estupenda donde se lo va a pasar fenomenal. Así que llega a Madrid 9 horas después, porque decide conducir a 60k/h todo el camino. Y llega por la carretera de Barcelona. Pilla atasco, se lía y acaba en la dichosa carretera del aeropuerto, pagando peaje, claro. Empezamos mal. Tras 2 horas de atasco encuentra la calle del hotel en el que ha reservado habitación. El hotel de 5 estrellas en el centro, no tiene parking. Da vueltas, echa gasolina dos veces. Y encuentra sitio en zona verde. Aparca y se va al hotel.

Como está hasta los mismísimos huevos, se cambia y se va a tomar una copa. Andando claro. En el bar conoce una chica que habla alemán y se cuentan las penas. A lo que el chico se entera de que zona verde, es malo malísimo si no eres residente y que en cuanto salga el sol, tendrá otra multa... sale pitando a cambiar el coche de sitio, con tan mala suerte, que en la primera rotonda, control de alcoholemia.

Al día siguiente, el chico le regala el coche a la chica que conoció en el bar. Coge un avión y se vuelve a su casa, donde se siente seguro y feliz. No sólo no volverá jamás a España, sino que además contará los horrores de este país tercermundista. Y luego dicen que hay crisis... y que se nota, porque ya ni los extranjeros dejan propina en los bares... ¿propina? La propina la tienen los de tráfico.

Entre los peajes, el precio de la gasolina, los malditos parquímetros, las multas por estupideces, las carreteras mal diseñadas, los atascos... vamos a conseguir que los turistas se vayan al otro lado del mundo y no vuelvan jamás a España.