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sábado, 15 de septiembre de 2012

El picnic más sexy. Al desnudo


Por increíble que parezca, Viena es una ciudad rodeada por lagos en los que se puede nadar y disfrutar de un día casi de playa. 
Claro que esto también se puede hacer en el Danubio, en la parte de la Isla del Danubio, pero los lagos siempre resultan más entrañables y más tradicionales. La mayoría están gestionados por el Estado o alguna entidad privada, que se encarga de cobrar un precio por entrar a cambio, supongo, de mantener el área limpia o algo por el estilo.
Sin embargo, también hay lagos públicos. Que paradójicamente también están limpios, son tranquilos y parece que básicamente iguales a los otros, pero gratis.
Algunos de estos lagos, que además admiten la presencia de animales (en los de pago no y no comprendo porqué) son nudistas. Yo descubrí uno de estos lagos por azar. Tratando de encontrar un sitio del que disfrutar del día en compañía de mi amiguita de cuatro patas.
Un sitio estupendo. Lleno de gente de lo más amable. Al principio, no voy a negarlo, me sorprendió un poco ver que prácticamente nadie estaba usando su bañador y que no estaba indicado en ninguna parte como zona nudista, pero en seguida me di cuenta de que aquella gente estaba muy al margen de lo que hicieran y pensaran o no los demás, que les daba incluso igual si los demás practicaban a su vez el nudismo o no, de si venían con un perro o con un loro y de si querían comer o preferían beber. De donde se desprende que el hecho de bañarse completamente desnudos en este lago es una opción personal y de ninguna manera obligatoria. Pero la convivencia y el respeto son absolutos.
Juncos rodeando un pequeño lago. Pasarelas de madera, muelles para lo que en algún momento debieron ser barcas, pero que ahora no hay. Sol y árboles frutales por aquí y por allá. Un paisaje precioso.
Un lugar en el que se respira una paz y una tranquilidad tales, que incluso hay patos campando a sus anchas por todas partes. Ignorando deliberadamente a cuantos humanos se cruzan en su baño diario. Es gente amable y divertida. La media de edad, es cierto, que es un poco alta. No hay demasiada gente joven, pero eso tampoco impide que aparezca alguna familia con niños que harán un picnic en absoluta harmonía con cuanto los rodea.
La experiencia, lejos de ser algo sexy, es absolutamente diferente. Es mucho más mística de lo que parece, porque el contacto con la naturaleza se hace absoluto y la lección a aprender es el hecho de que cada uno pueda ejercer su voluntad libremente, yendo desnudo en pleno bosque sin que eso afecte o moleste a nadie. Ni a los propios patos.  Y que si tenéis ocasión, desde luego os invito a que probéis en vuestra visita a Viena.

jueves, 15 de septiembre de 2011

La tragedia de los turistas de Kenia

Otra vez, un hecho que en cualquier otro momento habría pasado completamente desapercibido ha saltado a los medios poniendo el grito en el cielo y dando por hecho que hacer turismo fuera de nuestras fronteras es jugarse la vida. Y la realidad está muy lejos de ser esa.
Es cierto que a veces, pero a veces, se puede tener mala suerte y se puede uno encontrar en el momento y en el lugar en que no debía de estar. Eso puede ocurrirnos en Kenia, en Tailandia, en Túnez o en la plaza de nuestro pueblo. Y sólo a veces pasan estas cosas por casualidad. Otras muchas veces ocurren porque no tenemos en cuenta las recomendaciones que nos hacen las autoridades. Porque el hecho de que el embajador aconseje que nadie se acerque a menos de 30 kilómetros de distancia de la frontera con Somalia, a mí no me suena a chiste. No es como cuando tu madre te dice eso de "abrígate" porque es ella la que tiene frío. Y tú, no te abrigas.
Hay destinos que son más o menos peligrosos, pero Kenia no lo es ni por asomo. Si uno tiene la mínima precaución de tomar en cuenta las recomendaciones de las autoridades del país, puede estar seguro de que no correrá ningún peligro, más aún, ya se encargarán de ellos de tener en palmitas a sus turistas que tanto bien le están haciendo a su economía.
Vamos, que a esta pareja no le ha sonreído la suerte, pero probablemente no sea más que un hecho puntual, del que sólo se tienen conjeturas porque mientras la señora Tebbutt no aparezca tampoco podremos estar seguros de nada. Y es que precisamente Kiwayu era uno de los destinos considerados por los Duques de Cambridge para su luna de miel. Yo creo que, como carta de presentación, está bastante claro que es un sitio súper exclusivo y que no suena precisamente a inseguro. Y mucho menos a peligroso.
Está claro. Kenia, como muchos otros lugares, es un destino para ir en grupo, con la manada, como hacen los búfalos. Sabiendo que si uno se pretende perder por ahí, como si fuesen las calles de Islandia, pues probablemente el futuro se le pinte de negro, mientras que si viaja con su grupo, no sólo no tiene porqué tener ningún problema, sino que además tendrá acceso a instalaciones y recursos que no lo tendría de forma individual. Es una lástima, pero es así como hemos decidido que funcione nuestro mundo y no podemos cambiarlo en un par de días. Hay que seguir las flechas, amigos. Y quedarse en el lado seguro. Kenia, en algunas recomendaciones se equipara a México. Pero nunca oiremos que en la Rivera Maya hubo problemas… lo que no se le ocurre a nadie es irse de vacaciones, en plan expedicionario individual a Ciudad Juárez. Pues en Kenia ocurre lo mismo.
Según diferentes fuentes, los ministerios de asuntos exteriores dan cada país, aconsejan o desaconsejan unos países u otros en función de su actividad terroristas, sus problemas internos, sus enfermedades. Las listas son subjetivas porque cada país tiene sus propios intereses. Kenia suele estar entre aquellos países a los que se recomienda ir, tomando precauciones. Evidentemente. Tomando precauciones hay que ir a todas partes. Eso no es nuevo. Pero hacer las cosas bien no cuesta nada y nadie puede garantizar que un viaje sea bueno o malo. Tanzania, Turquía, Malasia, incluso La India aparecen como más y como menos peligrosos. Pero está claro que si uno hace las cosas como se tienen que hacer, no tiene de qué preocuparse ni por qué dejar de disfrutar de paraísos tan hermosos y tan agradables como Kenia. Yo os recomiendo que viajéis con cabeza, pero sin miedo.

miércoles, 15 de abril de 2009

Viajar a Tailandia

Al parecer no es suficiente con que haya crisis en el sector. Ahora también hemos decidido apuntarnos al carro de no viajar porque no es seguro. Supongo que todos habréis visto las noticias sobre lo que está ocurriendo en Tailandia. "Un grupo de radicales enloquecidos han tomado las calles y fusilan sin piedad a todos los turistas que no se sepan el himno. Se están cerrando las fronteras y van a cambiar el nombre al país por Nueva Macedonia", esto último es para despistar y dar por saco.

¿Cómo se puede ser tan tremendamente alarmista? Si hiciéramos caso a todo lo que dicen algunos medios de comunicación, durante las vacaciones no saldríamos de casa. Esa manía de exagerar las cosas para ganar audiencia no trae buenas consecuencias a la larga... En febrero hubo un atentado en El Cairo que mató a una turista francesa y dejó 17 heridos, así que a Egipto ya no se puede volver nunca más, que es muy peligroso. A Italia tampoco, porque como hace unos días hubo un terremoto... se ve que es gente poco seria, que no tienen en regla los papeles de los desastres naturales y como no pagaron el impuesto de terremotos, les ha caído uno por sorpresa. A España tampoco es bueno venir, no sea que te pille la huelga de pilotos del mes y te quedes en el aeropuerto haciendo una ampliación forzosa de las vacaciones. En esta línea lo mejor es quedarse en casa rezando.

Tengo la impresión de que el señor Miguel Ángel Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, se ha pasado mucho diciendo que viajar a Tailandia no es seguro y que en breve tendrá que dar marcha atrás. Debería hacerlo. ¿Conocéis a alguien que viva en Tailandia? Seguro que os dice que la mayoría de las cosas que tanto nos preocupan aquí, allí ni han pasado ni tenían noticia... Personalmente es el momento en que yo hago la maleta y salgo corriendo porque tienes el país para ti solito y no hay nadie que te moleste en ningún sitio. Pero creo que tampoco es eso. Quizá viajar esta semana no es buena idea, sobre todo porque acabamos de volver de las vacaciones de Semana Santa y esta feo volver a irse de vacaciones, pero seguro que esta decisión tan poco meditada, por parte de todos los que han intervenido, afectará seriamente al turismo tailandés, sin que éste entienda jamás porqué ha pasado.

Todo el jaleo está fuera de los circuitos turísticos habituales, las infraestructuras del país, los aeropuertos (dentro de lo que son), las carreteras, las vías ferroviarias y los hoteles funcionan con total normalidad. Al fin y al cabo se trata de ejercer presión sobre los políticos locales, no sobre los turistas. Que nadie cancele sus vacaciones. Que ahora vienen los mejores festivales del año y merece la pena darse un homenaje de este calibre.