Hace años, volar en avión era un lujo al alcance de unos pocos, pero la revolución de las low cost ha puesto este medio de transporte a la orden del día. La bajada de los precios ha permitido que podamos volar en cualquier momento, en lugar de viajar por tierra con transportes más lentos. Pero no todo han sido ventajas. La popularización de los billetes de avión ha reportado unos beneficios económicos demasiado pequeños para los dueños de las compañías y estos, ni cortos ni perezosos, se han buscado las vueltas para contrarrestar las pérdidas y llenarse los bolsillos.
La forma es lo de menos y tampoco importa si es legal o no. El caso es ganar dinero. Hace unos días, El Economista, publicaba una noticia sobre las barbaridades de Ryanair con sus empleados. Y nosotros pensando que los clientes éramos los únicos estafados por la compañía irlandesa. Al parecer los sindicatos les van a poner las pilas, ya que los clientes no sabemos cómo, porque en Ryanair no da la cara ni el gato.
Y es que la low cost se está forrando por todos los flancos. Al parecer, reciben subvenciones locales de cada país, arguyendo que promueven el turismo (que se lo pregunten a los franceses, que los tienen contentos). Por ahí se comenta que después vuelven a cobrar a otros colectivos prometiéndoles clientes... léase, los taxistas que están en esos aeródromos a los que, salvo poquísimas excepciones, vuela Ryanair y de los que no hay forma de salir, especialmente cuando el vuelo es de madrugada, otra cosa que tampoco es lógica, hasta que piensas si no estarán cobrando también a los hoteles, bien sea a los que quedan "cerca" y en los que indefectiblemente acaba el pasaje, o bien sea en los que te aparcan ellos cuando el vuelo se retrasa indefinidamente y que por cierto, tienes que pagar tú mismo a pesar de la legislación al respecto. Porque aunque no lo creáis, hay países en los que no se puede echar la culpa a Iberia del retraso... a veces la culpa también es de otras compañías.
Pero con esta financiación extra no es suficiente, yo creo que la mayor fuente es la compra de billetes. Sí, la compra de billetes por medio de su página web. El que no la conozca que le eche un vistazo… es como una gincana. Los precios del principio no tienen por qué coincidir con los del final, ni tienen por qué parecerse... que si quieres subirte el "primer" o el "según" en el avión, tienes que pagar 6€ más, que si quieres que te manden un mensaje al móvil para confirmar que has conseguido comprar el billete... como si no te fuesen a dar recibo... pues a pagar más, que si quieres seguro, que si quieres llevar maleta... es para nota. Y es que dentro de las ilegalidades, lo de la maleta se lleva la palma y si no, consultad los derechos del pasajero (el artículo 97 de la Ley 48/1960, de 21 de julio, sobre Navegación Aérea ) según los cuales, el transporte de la maleta va incluido en el precio del billetes, lo único que pueden hacer es fijar las dimensiones del bulto a facturar y su peso máximo... pero es igual, para qué vamos a discutir. Total, como es una ley de 1960 y según dicen ellos "como lo hace todo el mundo" pues ala, ya está. Eso voy a decirle yo al próximo guardia que me multe por correr... "como en la F1 corren todos..."
Y si consigues comprar el billete, haz el favor de acordarte, de hacer la facturación on-line entre los 15 días y las 4 horas antes de que salga el avión... y luego imprime la hoja o mejor, imprímelas todas para no errar, que luego en el aeropuerto, si no tienes la que ellos quieren en ese momento, te cobran algo así como 40€ más, por imprimírtela ellos. Eso es por te creías que el billete te había salido barato o para que no te quejes del precio de las fotocopias en color... no sé. Si te traes el billete impreso de casa, tienes alfombra roja para lo que quieras, te puedes colar por el aeropuerto sin enseñar el DNI y nadie te va a preguntar nada. De hecho, te puedes subir al avión con el baúl de la Piqué y nadie te va a decir nada. Pero como no lleves el dichoso papel que abre las puertas del reino... vas a flipar. Porque te revisan, te pesan, te miden y te tienes que identificar 40 veces, además de pagar.
Una vez dentro del avión, abandona toda peregrina idea de dormir, si es que ibas a hacerlo, porque la opción de financiación C, está a punto de empezar... ¡que viva el circo! Pipas, chicles, caramelos, pelotas de golf... cigarrillos sin humo... que ya me contarás tú qué puede ser eso... papeletas para la rifa de un súper coche como los de los SMS de móviles... y por fin: trompetas y aplausos... igual, igual que en el circo de hace años. Payasos incluidos y viajeros estupefactos también.
Pero ahí no acaba la cosa, qué va... la fórmula de financiación D es la mejor. Es la de la respuesta única, es decir: "mire, que me he equivocado reservando mi billete, que he comprado uno para donde no era, porque es realmente complicado acertar, que mi vuelo se retrasa, que me han perdido la maleta, que tengo una queja, que qué cuernos es eso de la facturación on-line y de los 40€ famosos..." la respuesta única es un elocuente silencio, que viene a querer decir "a mí qué me cuentas, que a mí me importa un bledo". Así, ahorrando personal... pues nada, te toca comprar otro billete, otra maleta o cambiarte de compañía... lo cual también reporta ingresos no creáis que no.
Si te pones muy pesado, muy pesado, al final un alma caritativa de otra compañía, te da un papelito (que les han dado a ellos para repartir a los quejicas) del tamaño de un bono-metro en el que viene un fax y una dirección postal de Dublin, a los que puedes enviar tu queja previamente escrita en inglés y ya si quieres, pones en el asunti "para archivar" porque no creo que nadie vaya a leerla. La otra opción es el 902 irlandés, para hablar con la máquina de turno y gastarte más que un billete en primera clase, para líneas transoceánicas. Un despropósito. Ilegal de todo punto, por supuesto, pero de momento consentido y tolerado, por la ley de la vagancia. Claro, que si eres un poquito espabilado, te mueves y buscas por la red algún correo al que remitir tu lista de quejas, que a esas alturas es más grande que la hacías a los Reyes Magos, alguno encontrarás. Pues para evitar pérdidas de tiempo os anuncio que esos mails son como las leyendas urbanas, todos tenemos alguno y todos son inútiles.
Y luego, te dan la opción de comprar un seguro, que es casi obligatorio porque la opción de rechazar el seguro está escondidita, como los radares de las carreteras. Un seguro que no sé para qué valdrá ni cómo se puede cobrar en caso de que algo salga mal, porque como no te va a contestar nadie en ningún sitio y nadie te va a hacer ni caso nunca... pues nada. A pagar como los tontos. A estas alturas si alguien conoce a alguien que conozca a alguien que sepa si en la compañía trabajan personas o es todo un holograma, que comparta vías para posibles soluciones con esta miríada de clientes descontentos.
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lunes, 5 de octubre de 2009
miércoles, 21 de enero de 2009
¿Qué hacer cuando te dejan con lo puesto?
Lo primero que yo sugeriría es, si se llevan objetos de mucho valor dentro de la maleta, hacer una declaración previa del contenido de la misma. Y no me refiero a ir a facturar con un notario de la mano, sino a una declaración en el propio aeropuerto para que quede constancia de lo que se lleva y de su valor. Pero atención: esto vale dinerito.
A partir de aquí, se factura y... a rezar!
Si la maleta aparece, pero está rota. O tenemos la suerte de darnos cuenta de que algo, en su interior, lo está (por ejemplo una botella y todo chorrea...) hay que poner una reclamación en el propio aeropuerto. Hay que ir directamente al mostrador de la línea aérea que operaba el vuelo o al de la que lo contrataba originalmente. Ya, ya sé que normalmente todos están cerrados… pues se va al que está abierto, por ejemplo, en España, es el de Iberia que ya ni lo cierran… y ahí le harán una evaluación "muy por encima" a la maleta, inmediatamente te hacen rellenar unos papelitos en plan declaración de la Guardia Civil y a casita que llueve… con todos esos papeles, te dan también una dirección a la que puedes ir: primero para que te arreglen la maleta, pero como en el 99% de los casos no les apetece, te dan una nueva. Aunque para eso tienes que tener el pase de embarque (que es el cachito que le han cortado a tu billete antes de que entraras al avión, donde dice tu asiento y el mismo que deberás enseñar para buscar tu maleta y reclamarla si no ha aparecido), ese cachito de papel es tu puerta al cielo. No los perdáis jamás. Y luego, en función del humor de cada azafata, te pedirán que lleves unos papeles más u otros. Con esto se soluciona lo de la maleta nueva.
Pero si lo roto es el contenido… hay que hacer un listado de todo lo roto, una valoración económica de cada objeto (tirad por arriba, que ya ellos tirarán por abajo) y se tienen facturas de algo de lo que se rompió mejor que mejor... si no, se buscan. Y luego el rollo de "mándame el papel a", "ahora búscame el de..." "también necesito ver lo de" y por último "tu cachito del billete que te cortaron al embarcar..." que ese no puede faltar nunca. Este último paso es para desanimar al más valiente... así que, por favor, que nadie se rinda, que esta incompetencia merece un buen escarmiento. Al final, la cosa siempre sale bien y se recupera bastante de lo perdido, si no, el total.
En el peor de los casos, la maleta se pierde, porque por alguna extraña circunstancia tomó otro vuelo diferente al tuyo… y ahora conoce una ciudad más que tú. Y al final aparece. El mecanismo es el mismo. Presentar reclamación en el mostrador correspondiente (o, en su defecto, el que esté abierto). Allí te cuentan una historia... que te la devolverán en cuanto aparezca, te pueden llegar a dar un "kit de supervivencia" (crema de manos, minitoalla, cepillo de dientes desechable, mini pasta de dientes para dos usos, minidesodorante, super camiseta blanca talla XXL y una cuchilla de afeitar). Ninguna de las cosas que contiene sirven para mucho, pero te lo dan. Y luego viene la parte de que compres lo que necesites y que les lleves las facturas para que te reembolsen el dinero… pero mucho cuidado porque en este sentido cada compañía tiene su propia política y al final, con mucha suerte, te reembolsan el 10% de los artículos de primera necesidad que has comprado (ropa interior y medicinas... que puedes sobrevivir con los mismos vaqueros un puñado de días). Y no os olvidéis de exigir que os lleven a la maleta, si aparece, al lugar en el que estéis alojados, porque ellos pretenderán que, encima, vaya uno a recogerla al aeropuerto.
Finalmente, está el caso de la maleta perdida para siempre, que suele ser la que llevaba los objetos más caros o más necesarios. El mecanismo, vuelve a ser el mismo... reclamación, papeleo, etc. Aunque debéis tener en cuenta que, siguiendo el Convenio de Montreal y la normativa comunitaria, la responsabilidad del transportista, en cualquiera de los casos, se limita a 1.000 DEG (unos 1.200 euros) por pasajero. Salvo en caso de haber hecho la declaración especial de valor que os comentaba antes. Vamos, que no se pillan mucho los dedos, porque al fin y al cabo, no son ellos quienes han perdido su maleta.
En general se siguen unos criterios ridículos en función del peso de la maleta, para la indemnización... aunque todos sabemos que nadie sabe exactamente cuánto pesaba, porque de eso no quedará constancia real en ningún sitio y será indemostrable, de modo que, si os ofrecen una compensación que no os convence, cojáis el dinero y firméis los papeles, escribiendo en mayúsculas: FIRMADO PERO NO CONFORME; y a continuación emprendáis acciones legales que como ahora, están tan de moda, no tendréis problema en encontrar representación, incluso gratuita.
A partir de aquí, se factura y... a rezar!
Si la maleta aparece, pero está rota. O tenemos la suerte de darnos cuenta de que algo, en su interior, lo está (por ejemplo una botella y todo chorrea...) hay que poner una reclamación en el propio aeropuerto. Hay que ir directamente al mostrador de la línea aérea que operaba el vuelo o al de la que lo contrataba originalmente. Ya, ya sé que normalmente todos están cerrados… pues se va al que está abierto, por ejemplo, en España, es el de Iberia que ya ni lo cierran… y ahí le harán una evaluación "muy por encima" a la maleta, inmediatamente te hacen rellenar unos papelitos en plan declaración de la Guardia Civil y a casita que llueve… con todos esos papeles, te dan también una dirección a la que puedes ir: primero para que te arreglen la maleta, pero como en el 99% de los casos no les apetece, te dan una nueva. Aunque para eso tienes que tener el pase de embarque (que es el cachito que le han cortado a tu billete antes de que entraras al avión, donde dice tu asiento y el mismo que deberás enseñar para buscar tu maleta y reclamarla si no ha aparecido), ese cachito de papel es tu puerta al cielo. No los perdáis jamás. Y luego, en función del humor de cada azafata, te pedirán que lleves unos papeles más u otros. Con esto se soluciona lo de la maleta nueva.
Pero si lo roto es el contenido… hay que hacer un listado de todo lo roto, una valoración económica de cada objeto (tirad por arriba, que ya ellos tirarán por abajo) y se tienen facturas de algo de lo que se rompió mejor que mejor... si no, se buscan. Y luego el rollo de "mándame el papel a", "ahora búscame el de..." "también necesito ver lo de" y por último "tu cachito del billete que te cortaron al embarcar..." que ese no puede faltar nunca. Este último paso es para desanimar al más valiente... así que, por favor, que nadie se rinda, que esta incompetencia merece un buen escarmiento. Al final, la cosa siempre sale bien y se recupera bastante de lo perdido, si no, el total.
En el peor de los casos, la maleta se pierde, porque por alguna extraña circunstancia tomó otro vuelo diferente al tuyo… y ahora conoce una ciudad más que tú. Y al final aparece. El mecanismo es el mismo. Presentar reclamación en el mostrador correspondiente (o, en su defecto, el que esté abierto). Allí te cuentan una historia... que te la devolverán en cuanto aparezca, te pueden llegar a dar un "kit de supervivencia" (crema de manos, minitoalla, cepillo de dientes desechable, mini pasta de dientes para dos usos, minidesodorante, super camiseta blanca talla XXL y una cuchilla de afeitar). Ninguna de las cosas que contiene sirven para mucho, pero te lo dan. Y luego viene la parte de que compres lo que necesites y que les lleves las facturas para que te reembolsen el dinero… pero mucho cuidado porque en este sentido cada compañía tiene su propia política y al final, con mucha suerte, te reembolsan el 10% de los artículos de primera necesidad que has comprado (ropa interior y medicinas... que puedes sobrevivir con los mismos vaqueros un puñado de días). Y no os olvidéis de exigir que os lleven a la maleta, si aparece, al lugar en el que estéis alojados, porque ellos pretenderán que, encima, vaya uno a recogerla al aeropuerto.
Finalmente, está el caso de la maleta perdida para siempre, que suele ser la que llevaba los objetos más caros o más necesarios. El mecanismo, vuelve a ser el mismo... reclamación, papeleo, etc. Aunque debéis tener en cuenta que, siguiendo el Convenio de Montreal y la normativa comunitaria, la responsabilidad del transportista, en cualquiera de los casos, se limita a 1.000 DEG (unos 1.200 euros) por pasajero. Salvo en caso de haber hecho la declaración especial de valor que os comentaba antes. Vamos, que no se pillan mucho los dedos, porque al fin y al cabo, no son ellos quienes han perdido su maleta.
En general se siguen unos criterios ridículos en función del peso de la maleta, para la indemnización... aunque todos sabemos que nadie sabe exactamente cuánto pesaba, porque de eso no quedará constancia real en ningún sitio y será indemostrable, de modo que, si os ofrecen una compensación que no os convence, cojáis el dinero y firméis los papeles, escribiendo en mayúsculas: FIRMADO PERO NO CONFORME; y a continuación emprendáis acciones legales que como ahora, están tan de moda, no tendréis problema en encontrar representación, incluso gratuita.
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