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lunes, 6 de febrero de 2012

La Viena de Van Gogh



No. No estoy hablando de una exposición de arte en la ciudad más deliciosa de la tierra como ocurrió en 2008. Esta vez vamos a ir un poco más allá. Porque quiero mostraros una foto, que hice hace unos días y que recuerda, como bien me señaló mi amigo Fernando, a un conocido cuadro de este pintor neerlandés. ¿Os suena?
Podéis ver el asombroso parecido entre su cuadro y mi foto. Sólo hay que invertirla, es decir, si a mi foto le damos la vuelta es prácticamente el cuadro de Vicent. Está hecha desde Hietzing, el distrito 13 de Viena. En lo alto de una pequeña colina. Desdejavascript:void(0) allí, en absoluto silencio, se puede respirar el ambiente de una ciudad que, hasta por casualidad es artística.
Me imagino al gran artista caminando por las calles de Viena, aunque no lo haya hecho en realidad, pero me gusta imaginar imposibles. Muchos de sus cuadros, de hecho, me recuerdan paisajes y escenas de esta ciudad, que además adora los girasoles durante el verano. Esos cuadros que reflejan el ambiente bohemio de la ciudad forman parte, a su vez, del bagaje artístico y cultural de algunos de los museos más interesantes de la ciudad.
Personalmente, la oferta cultural y de arte de Viena me tiene asombrada. Para todos los públicos, para todos los gustos, para todos los bolsillos. No sé si sabéis que en Viena se ofrece la posibilidad de comprar un billete de última hora para entrar a diversos espectáculos, como la ópera o los bailes, con un descuento tan suculento que a veces no cuestan más que un par de pavos. Es emocionante. Festivales de teatro, música y cine, de hecho en cuanto sale el sol, todo esto lo organizan en plena calle y llenan los parques y jardines de la ciudad de vida cultural. Es una lástima que ahora no podamos disfrutar de ello, pero es que el frío es tan intenso que lo mejor es guarecerse bajo techo. Exposiciones, conciertos, ópera, opereta y musicales, tesoros de arte en los museos e incluso estaciones de metro de estilo modernista o Jugenstill, como dicen aquí. Todo ello aderezado de famosos cafés, tabernas típicas e incluso bares de moda.
Definitivamente, Viena tiene un puesto destacado en el ranking mundial de ciudades con mayor y mejor calidad de vida. En su caso, ostenta un orgulloso tercer puesto. Por eso es considerada una de las ciudades más atractivas del mundo. No es un decir, ni una forma de hablar, es un hecho. Es un lujo. Es un placer.

martes, 28 de abril de 2009

Rescatar a la princesa

Durante este último fin de semana (del 24 al 26 de abril) se han celebrado en Oropesa, en Toledo, las X jornadas medievales. ¿Alguien ha estado? Es como un mercadillo medieval, pero a lo bestia. Se celebra en abril, pero hay que estar muy atento para saber exactamente qué fin de semana será. Y es que en este pueblo, la gente se pasa meses preparando la fiesta. No dejan nada a la suerte, cuidan todos los detalles y allí colabora hasta el último mono.

Representaciones teatrales, como el rescate de la princesa, que es un montaje muy cachondo, sobre la leyenda que se supone, da nombre al pueblo. Porque al raptar a la princesa, pidieron al rey un rescate por ella, en metálico. Y la subieron a una balanza para cobrar su peso en oro... de ahí viene el nombre: Oro-pesa. Luego hay otros como el de la peste, el Apocalipsis, la danza de la muerte... con personajes y hechos, más o menos históricos. Hacen pasacalles con músicos, bailarines, malabaristas, torneos a caballo, tiro con arco, recitado de romances, Cuentacuentos, teatro callejero, guiñol... lo que se os ocurra. Incluso hay talleres que te enseñan a elaborar las banderas y los estandartes con los que luego se decoran el castillo y el pueblo entero. Hasta las papeleras están decoradas ad hoc.

Toda la gente se viste de campesinos, princesas, odaliscas, moros, cruzados... es como sumergirse durante unos días en un cuento. Además, el pueblo se llena de puestos con todo tipo de artículos, también preparados como si fuera un verdadero mercado medieval... pero limpio. Los puestos son los típicos de los demás mercadillos, aunque en esta ocasión disfrazan el puesto, la mercancía y a los propios vendedores con un poco más de intención, de manera que parece que realmente estás comprando un quesito en el siglo XIII. De hecho, cuidan tanto el detalle, que las ensaladas no llevan ni tomate, ni maíz, ni patata... ya que aún no se conocían esos productos en la península.

Se puede comprar casi de todo, lo único que puede frenarnos mucho son los precios, porque desde que se inventó eso del comercio justo, las artesanía, los productos naturales y la denominación de origen... está claro que no se puede comprar nada. Yo creo que son productos normales que pagan un plus tan alto por llevar esa etiqueta, que por eso nos los venden a precio de oro. Quizá fueran reliquias medievales de verdad y por eso las vendían a esos precios. En cualquier caso un trocito de queso, no puede costar casi 30€ ni una ensaladera de madera 200€. Eso es exagerado, ¿verdad? Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre... Por eso os recomiendo, que el año que viene, cuando vayáis, no sólo os disfracéis, sino que deis primero una vuelta para controlar lo que hay, antes de comprar y después, buscar bien las buenas ofertas, porque también las hay.